Nuestro planeta vive una crisis de envergadura impredecible debido a la pandemia del coronavirus que ha forzado una cuarentena casi mundial. La crisis desatada pone en evidencia la destrucción causada por la globalización neoliberal en el medio ambiente, así como las desigualdades que produce al priorizar la ganancia de corto plazo y el individualismo sobre la cooperación y la solidaridad.

Esta situación nos pone en una encrucijada histórica. Desde antes de la pandemia el capitalismo neoliberal se encaminaba a la recesión, lo cual ahora se acelerará inexorablemente. Como escuchamos todos los días, ya nada volverá a ser como antes y esto nos incluye a nosotros mismos. Quienes hemos tenido una voz crítica y nos hemos organizado en movimientos sociales y partidos políticos, para defender nuestros derechos y luchar contra los privilegios de los poderosos y el despojo de nuestros recursos, por la soberanía nacional y la justicia social tenemos el deber de impedir el regreso de una “normalidad” que nos estanque en las condiciones que han causado esta crisis.

En el Perú, el gobierno ha adoptado un conjunto de medidas duras pero necesarias para superar la pandemia, que tienen el apoyo de la población y que debemos cumplir para resguardarnos. Sin embargo, no debemos olvidar que estas medidas de emergencia tienen su origen en el abandono histórico del sistema de salud público, que ha hecho de este derecho fundamental el privilegio de una minoría. Tal negligencia se ha llevado al extremo en las últimas décadas con la privatización neoliberal y la organización de una supuesta salud para los pobres, en el SIS y Essalud, que no garantizan la vida de los peruanos. Una vez más, frente a este latrocinio, exigimos la urgente creación de un Sistema Nacional de Salud, de carácter público, que atienda la salud de todos y no sólo de los más ricos.

De igual forma, urge atender a la población que vive en la precariedad cotidiana, producto del modelo neoliberal y la informalidad que genera. No se trata de una minoría sino de una mayoría de peruanos que necesitan se les brinde recursos para complementar los ingresos recortados por la cuarentena, dejando de tratar este aporte como si fuera un programa social focalizado que busca excluir y no incluir compatriotas. El Estado cuenta con los fondos, fruto del ajuste cotidiano de nuestra economía, pero los burócratas del MEF prefieren regalárselo, una vez más, a los grandes empresarios.

Como demócratas, progresistas y de izquierda, es nuestra responsabilidad señalar nuevos caminos. Hay que impedir que el día después el modelo neoliberal se renueve y se consoliden las salidas autoritarias que hoy avizoramos. Desde la crítica al actual orden de cosas, nos reafirmamos en la necesidad de un nuevo acuerdo entre los peruanos. Para ello señalamos la necesidad de iniciar un proceso constituyente que nos conduzca a una Nueva República, por un Perú nuevo en un mundo que necesariamente, porque está en juego nuestra sobrevivencia como especie, tendrá que ser nuevo.

Foro por una Nueva República

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