CANDIDATURAS TRUCHAS,
CON DOCUMENTOS BAMBA
Y SENTENCIAS JUDICIALES

Juan Pedro Chang

Chapa un candidato(a) trucho y, por amor al Perú, exígele a su partido que retire la inscripción y al Jurado Nacional de Elecciones que lo excluya de la lista de candidatos. Hay cientos de candidaturas, presidenciales y congresales, cuyos expedientes tienen documentación incompleta, información inexacta, sentencias judiciales por delito civil o penal y/o denuncias por maltrato familiar: mayormente son vientres de alquiler, vendedores o compradores de candidatura, corruptos que hacen dinero a través de la política y/o buscadores de inmunidad parlamentaria. Hay una relación directa entre corrupción y candidatura trucha.

Son candidaturas con documentos bamba, sentencias judiciales y/o expedientes incompletos; no deberían ser aceptadas, ni en primera ni en segunda instancia electoral. Ninguna candidatura debería recibir trato preferencial por razones políticas o económicas. El país necesita eficacia, predictibilidad, trasparencia, moralización y debido cumplimiento de requisitos y procedimientos de inscripción electoral. A la larga, una reforma política y una reforma del sistema electoral ayudarían a enfrentar la corrupción, diversificar y transformar productivamente la economía, generar empleo digno, fortalecer la salud pública y construir el nuevo Perú del bicentenario.

La corrupción política semeja una pandemia resistente, dañina e histórica para nuestro país. Caiga quien caiga. Sea quien sea la candidata o el candidato. De la organización política que sea, con el debido proceso, las candidaturas truchas deben resolverse de inmediato; la incertidumbre no puede seguir hasta el 10 de febrero, necesitamos la composición definitiva de las planchas presidenciales y las listas congresales.

Doscientos años atrás hubo criollos que pelearon a favor de España en la guerra de la independencia, pero calculadamente se volvieron “patriotas” y lograron cargos políticos y beneficios económicos en la nueva república; en la Guerra del Pacifico tuvimos a  Grau, a Bolognesi, a Cáceres y a todo un pueblo defendiendo la patria, pero también a cobardes y corruptos vende patrias en puestos de gobierno; y en los noventas, a partir de una constitución pro corrupción y pro empresas multinacionales, el fujimorismo generó un sistema de corrupción política, judicial y administrativa y un sistema electoral diseñado para debilitar la democracia como factor de renovación y control político de los gobiernos y para garantizar la sostenibilidad y continuidad de dicho sistema de corrupción.

Renovar, moralizar, institucionalizar y democratizar la política son demandas ciudadanas permanentes; sin embargo las mayorías de este Congreso y del anterior evitaron tomar acuerdos para una reforma política real; enfocada en fortalecer la democracia, promover buen gobierno, poner fin a los partidos propiedad privada y negocio electoral y luchar contra la corrupción en el Estado, la economía y la actividad empresarial. La ciudadanía y la calle deberán impulsar la reforma política como cuestión fundamental ante el próximo Congreso de la República.

Las candidaturas truchas ofenden la dignidad de la Generación Bicentenario. Hay planchas presidenciales y listas congresales que constituyen una burla política a las demandas de renovación de la política, fuera la corrupción, nueva constitución, salud pública y bonos para derrotar la pandemia, empleo digno, modelo de desarrollo económico basado en diversificación productiva y uso sostenible de recursos naturales, servicios públicos de calidad, etc. que escuchamos en las gestas históricas de noviembre y diciembre. ¡Perú te quiero por eso te defiendo! ¡Por la memoria de Inti, Bryan, Jorge, Reynaldo y KRD las candidaturas truchas no pasaran! Agitan a viva voz los jóvenes bicentenarios que colaboraron en la columna de esta semana.

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